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Internacional

¿Qué debemos esperar en Ucrania?

Pese a la maraña de información y desinformación presentada por diversos medios, sí tenemos algunos datos que nos permiten analizar ciertas cosas.

Para empezar, Rusia no ha incursionado en territorio ucraniano con lo mejor de sus fuerzas armadas ni con armamento ultramoderno, que sabemos perfectamente qué los rusos lo tienen. Si así fuera, Putin habría mermado la defensa ucraniana de forma mucho más rápida y efectiva pero la misión militar rusa se ha realizado a través de una estrategia difusa. Los rusos han realizado ataques aéreos profesionales contra instalaciones militares pero han circunscrito su presencia terrestre a la incursión de fuerzas irregulares y a batallones de mediana categoría, con armamento de poder medio y que no es muy reciente.

La presencia de fuerzas chechenas, bielorrusas y el despliegue de asiáticos musulmanes como combatientes irregulares son un importante indicador. En los conflictos de Chechenia (1999) y el Cáucaso (2008), estás fuerzas paramilitares han sido de vital importancia para facilitar el predominio ruso en tierra. No obstante, siempre habían sido precedidas de un intenso ataque aéreo administrado profesionalmente desde Rusia. En Ucrania, las fuerzas irregulares han combatido desde el inicio, sin demasiado apoyo “profesional”.

Una estrategia combinada

Analistas deducen que Putin optó por una guerra de baja intensidad para no impresionar demasiado. Es probable que algunos sectores rusos aún piensen que el problema de Ucrania puede ser presentado como un asunto regional o un pleito de familia, cuyas implicaciones geopolíticas pueden negociarse después.

Sin embargo, lo “limitado” del operativo militar ruso no ha convencido en lo más mínimo a los europeos de que el asunto sea un simple pleito de familia. Más aún, Rusia logro cohesionar y coaligar a los europeos y les otorgado suficiente tiempo para preparar una acción qué el resto del mundo podría lamentar en los próximos días. En dado caso, los servicios rusos de inteligencia han logrado confundir a sus contrapartes occidentales en otras ocasiones y este podría ser el caso.

Aquí hay que decir también que las autoridades ucranianas vienen dando desde el 2014 falsas esperanzas a su pueblo, haciéndole creer que la OTAN y la Unión Europea están totalmente comprometidas con Ucrania y su gobierno, cuándo ni una ni otra tienen una obligación legal explicita de intervenir.

Ambos gobiernos, tanto el ruso como el ucraniano, parecen decididos a arrastrar a los demás a una guerra. Por poner un ejemplo, el viaje hacia Kiev del supuesto convoy con el poder militar oficial de Rusia, aunado a la acción debilitante de las fuerzas irregulares en el resto del territorio ucraniano forzaría a las autoridades de Ucrania a evacuar la capital.

Con Kiev evacuada, los ucranianos estarían enfrentándose directamente a un ejército ruso regular, que tampoco tiene la pinta de ser un escuadrón ultramoderno pero si podría ser una especie de carnada.

Lo que quiere el gobierno ucraniano de Zekensky es que la OTAN, desde el aire, ataque a las posiciones rusas antes de batirse con los ucranianos, en un escenario que recuerda un poco al de Kosovo en 1999.

 

Para 1999, las fuerzas yugoslavas estaban restableciendo el orden federal en una provincia cuyo gobierno autónomo de mayoría albanesa, se había puesto “fuera de la ley”. El gobierno federal yugoslavo se estaba imponiendo y listo para liquidar a la guerrilla albanesa del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK). El ataque aéreo ordenado por Bill Clinton evitó que Yugoslavia se consolidara. Sus fuerzas quedaron inoperantes y Kosovo quedó fuera de su alcance. Clinton salvó al UCK.

Ucrania espera, en este caso, que la OTAN ataque desde el aire a las fuerzas terrestres rusas antes de batirse con ellas. Sin embargo, Putin no es Milosevic.

Aquí hay dos opciones. O Zelensky es temerario y nuevamente otorga falsas esperanzas a su pueblo. O en verdad hay un acuerdo con los europeos para atacar las posiciones rusas desde el aire. Si la última opción es la verdadera, una intervención de los europeos implica una guerra directa con Rusia.

 

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