Programa de Acción

1. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno. Por tanto, los nacionalistas lucharemos por todos los medios posibles, con el fin de desplazar a la clase política corrupta, instaurando un régimen nuevo, con miras a restaurar la independencia, identidad y libertad de la patria mexicana.

2. Exigimos la convocatoria a un Congreso Constituyente con miras al desmantelamiento de la actual república y la sustitución de sus leyes burocráticas e individualistas por un sistema jurídico basado en nuestros usos y costumbres, complementado con la eficiencia tecnológica.

3. Exigimos el fin del sistema federal y su ficticia “federación” de Estados, los cuales fueron trazados artificialmente en un mapa para proteger viejos cacicazgos, fracturando la unidad de la nación. Una nueva división política, con provincias autónomas, delimitadas en base a identidades culturales y fronteras naturales es una condición necesaria para el desarrollo de México.

4. Exigimos la sustitución del actual sistema de burocracias partidistas donde prevalece la mediocridad, por un esquema de gobierno sustentado en méritos, donde los mejores elementos de la comunidad nacional estén al frente de la función pública, reduciendo drásticamente los salarios de los altos funcionarios públicos.

5. La nacionalidad mexicana no procede de un pedazo de papel ni radica solamente en el lugar de nacimiento. Por eso nos oponemos a que se otorguen cartas de naturalización a extranjeros que no tengan intención de hacer su vida en México. Así mismo, demandamos que se retiren los derechos ciudadanos a aquellas minorías étnicas o religiosas cuyas normas internas no permitan su integración con el resto de la población o les impongan lealtades hacia otras naciones, independientemente de su lugar de nacimiento.

6. Detener la injerencia extranjera en México es un requisito necesario para salvaguardar la seguridad ciudadana. Por tanto, exigimos que se expulse del país a la DEA, la CIA, el FBI o a toda entidad armada extranjera, impulsando la salida de México de ASPAN y de cualquier otra alianza militar o económica contraria a la soberanía nacional.

7. Las fuerzas armadas deben ser reconocidas como garantes de la soberanía nacional. Por ello exigimos que se retire la nacionalidad mexicana a todo compatriota que sirva, por voluntad propia, en las fuerzas armadas de los Estados Unidos de América o de cualquier otra potencia extranjera.

8. El deber esencial del Estado mexicano en cuanto al narcotráfico no reside en evitar la salida de las drogas, sino en cuidar la salud de la comunidad nacional. Por tanto, demandamos una política orientada a castigar el consumo, y no solo la venta de las drogas, con leyes que reglamenten el uso terapéutico de la marihuana. Así mismo, demandamos que así como se ha combatido el tabaquismo, se establezcan medidas para disuadir al consumo de alcohol, ya que el alcoholismo es el peor lastre de las familias mexicanas.

9. Exigimos la reorganización del poder judicial, que representa actualmente el sector mas retrógrada, reaccionario y retardatario del sistema opresor, instaurando procesos legales ágiles que garanticen la presunción de inocencia como sucede en todas las naciones civilizadas.

10. Demandamos la transformación del sistema penitenciario mexicano en un centro de nacional de trabajo para beneficio de la colectividad, implementando la pena de muerte como castigo contra secuestradores, pederastas, homicidas y otros delincuentes que destruyan física o moralmente la vida de otro ser humano.

11. Un país libre es aquel que consume lo que se produce localmente. Por tanto, exigimos la retirada de México de todo tratado comercial u organismo internacional que impida el desarrollo de una economía autosuficiente (léase TLCAN, OMC, FMI, etc.)

12. Demandamos la aprobación de una jornada laboral de 36 horas, con un salario mínimo que cubra las necesidades básicas de la familia, fortaleciendo a la clase media, con una reforma laboral auténtica en beneficio de los trabajadores y la comunidad nacional, eliminando la influencia del sindicalismo corrupto.

13. Exigimos que las industrias paraestatales dejen de ser “empresas el gobierno”, para convertirse en empresas de la nación con inversiones diversas, administradas por expertos en base a criterios de eficiencia y estándares de calidad en el marco de una política económica desarrollista.

14. Todo progreso individual o personal debe sustentarse en un trabajo productivo, creador de riquezas. Por eso demandamos una reforma hacendaria que imponga condiciones justas a las grandes transnacionales y reglamente las operaciones de la bolsa de valores, suprimiendo la nefasta figura jurídica de las “sociedades anónimas”, que otorga impunidad a incontables defraudadores.

15. Exigimos la nacionalización de la banca, las AFORES y las sociedades de crédito, con una reforma monetaria que sustituya el patrón con base en el dólar por otro determinado por el valor de aquellos productos indispensables para la vida. De igual manera, demandamos una reforma constitucional que prohiba constitucionalmente el endeudamiento gubernamental y los préstamos procedentes del exterior.

16. La dependencia petrolera ha obstaculizado la creatividad y el emprendedurismo. Por tanto demandamos el restablecimiento del sistema ferroviario mexicano con inversión nacional y extranjera, con leyes que incentiven y permitan la libre generación de electricidad y el uso de combustibles renovables.

17. Exigimos una política económica orientada a conseguir la soberanía alimentaria, mediante un régimen jurídico nuevo que otorgue al sector agrario y ganadero una visión empresarial, restringiendo gradualmente las importaciones.

18. La restauración de la nuestra capital México-Tenochtitlan como ciudad lacustre representa para nosotros el símbolo de la nueva sociedad que pretendemos construir. Por tanto, este proyecto debe implementarse pese a todo obstáculo social, demográfico o económico. De igual manera, exigimos una política nacional orientada a disuadir el crecimiento urbano, poner límites a la especulación inmobiliaria y terminar con los abusos de las constructoras en relación a la vivienda de interés social.

19. Los nacionalistas sostenemos que las cuestiones relacionadas con preferencias y orientaciones sexual no deben tener ningún papel público en la vida política de nuestro país. Por tanto, no avalamos aquellas reformas legislativas que atentan contra los valores nacionales, el orden natural y la moral del pueblo.

20. Demandamos el cierre de las normales públicas y el fin del actual sistema de plazas docentes, para que los mejores graduados de la educación superior sean puestos al frente de la docencia en las escuelas primarias y secundarias durante cierto tiempo como servicio social, a cambio de una justa retribución económica.

21. Exigimos la despolitización de las universidades, facultades y escuelas públicas de nuestro país, prohibiendo toda clase de propaganda o actividad política dentro de las mismas y en las organizaciones estudiantiles.

22. La nacionalización cultural del pueblo consiste esencialmente en reconciliar a la patria con su identidad indígena. Por eso demandamos una política de estado para expandir la enseñanza del náhuatl y otras lenguas mexicanas, impulsando la estandarización de las variantes, pues solo así lograremos que nuestras lenguas ancestrales recuperen un sitio de honor como vehículo de comunicación para todo el pueblo, a la par de la lengua española.

23. Demandamos que se retire la concesión de los grandes medios televisivos a corporaciones extranjeras y a grupos que pertenezcan a minorías étnicas o religiosas contrarias al interés nacional, combatiendo la vulgaridad, la pornografía, la violencia y la degradación de la mujer.

24. Los pueblos mexicanos y centroamericanos, forman un crisol diverso hermanados a través de lazos de sangre, historia y cultura en común, que deben estar unidos bajo una sola patria y un solo gobierno. Por tanto, impulsaremos por todos los medios posibles la reintegración de los países de América Central a la nación mexicana, con una paulatina apertura de la actual frontera sur del país.

25. Jamás habrá trato digno para México a nivel internacional mientras no se reconozca en nuestra Constitución Política a los territorios cedidos ilegalmente a Estados Unidos mediante el Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848, como territorio nacional bajo ocupación extranjera. Conforme al principio de la libre determinación de los pueblos, los nacionalistas elevaremos nuestra voz a nivel nacional e internacional, para defender la integridad de nuestra patria en sus fronteras históricas, tal y como fueron reconocidas al momento de nuestra independencia.

¡Sigue al Frente!

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