¿Por qué NO somos “neonazis”?

Una de los calificativos frecuentemente usados para referirse a prácticamente todo movimiento de índole nacionalista e identitario alrededor del mundo es el de “neonazi”, que etimológicamente significaría “nuevos nazis”.

En la vida real, la palabra “neonazi” es un término despectivo que se utiliza en el vocabulario moderno para describir a “tribus urbanas” violentas dedicadas al vandalismo callejero en las grandes ciudades de Estados Unidos y Europa, las cuales no tienen nada que ver con nuestro nacionalismo mexicanista ni mucho menos con el antiguo Partido Obrero Nacionalsocialista Alemán.

Los militantes del Frente Nacionalista de México no nos identificamos en modo alguno con el estereotipo cinematográfico del pandillero inadaptado que golpea afroamericanos en los barrios bajos de Estados Unidos, inmortalizado por Edward Norton, que interpretó a Derek en la película “Historia Americana X”, retratando la realidad de una idea política que ha sido desvirtuada y contaminada por los vicios.

Nosotros no nos consideramos una pandilla de inadaptados que se alcoholizan en fiestas callejeras, sino un movimiento ideológico de participación popular con un proyecto de nación que no cuadra en modo alguno con la etiqueta de “neonazi”.

Además, para haber “neonazis” debe haber antes “nazis” y estos jamás existieron. La palabra “nazi” no es sino una abreviatura burlesca empleada por la derecha alemana para desacreditar a los seguidores obreros de Adolfo Hitler antes de la Segunda Guerra Mundial.

El uso de ese calificativo por parte de la izquierda moderna, no hace sino confirmar la naturaleza revolucionaria y proletaria del hitlerismo (y por ende del Fascismo italiano), dos movimientos que unieron el concepto de patria con el de justicia social en una época donde ambas cosas eran opuestas.

El frente reconoce en estos movimientos un antecedente válido para la época actual. No obstante, no utilizamos imágenes o símbolos extranjeros, ya que somos herederos de grandes culturas, tenemos una historia rica en símbolos identitarios que nos permiten conformar un movimiento mexicanista y pluricultural (no “multiculturalista”) completamente incompatible con la indisciplina, los vicios y el uso de la fuerza bruta.

Al analizar las propuestas progresistas del Fascismo, sobre todo en los años de la República Social Italiana, resulta absurdo que en el mundo de hoy, cualquier gobierno autoritario (ya sea el de Videla, Pinochet, Felipe Calderón, Nicolás Maduro o Donald Trump) sea catalogado como “Fascista”, poniendo esta palabra como sinónimo de fuerza policial y represión política.

Utilizar correctamente los conceptos es esencial para todo aquel que pretenda hablar de política de manera imparcial.

Dicho sea de paso, nosotros no somos políticos, no nos interesan las bajezas del mundo democrático. La construcción de un hombre nuevo no depende de unas elecciones, ni de un adjetivo en la boca de algún fantoche. No todo autoritarismo es “fascista”, ni todo nacionalismo es por ende autoritario.

¡Sigue al Frente!

Contáctanos