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Venezuela en el discurso de la derecha

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Venezuela es noticia. A pocos días de las elecciones, los internautas elitistas, libertarianos y consumidores de cafeterías extranjeras se han dedicado a esparcir viralmente toda clase de videos y memes.

En ellos, repiten hasta el cansancio la idea de que no debemos votar por Andrés Manuel en vista de que es un socialista, un anti-yanqui, un radical que pretende oponerse al sistema financiero internacional, para dejarnos como Venezuela.

Sin embargo, la realidad es que las clases medias urbanas y los empresarios medianos han sido los más vapuleados por la política neoliberal y de hecho son estos las que sellarán el triunfo de Andrés Manuel López Obrador.

El pueblo exige ya un cambio en la política económica, el fin de la dependencia, la terminación de los compromisos con los extranjeros y una política social mas extensa.

Por ende, los memes y videos anti-peje, llenos de prejuicios elitistas, alimentan hoy el resentimiento de una burocracia dispuesta a asumir posturas de izquierda con tal de no perder su papel rector de la política nacional.

Es aquí donde, guardando toda proporción, podemos recordar lo que sucedió en Venezuela. En aquel 1998, los partidos del régimen estaban desprestigiados. La gente quería cambios y tanto los burócratas como los grandes magnates financieros lo entendieron.

Había que transformarse y solo cambiando de estrategia iban a conservar su poderío económico.

Una vez que el chavismo llegó a la Presidencia de la República, el mapa económico venezolano se reacomodó. Fue así como el llamado “socialismo del Siglo XXI” se convirtió en una tabla de salvación para la oligarquía no productiva del país, acostumbrada a vivir del gobierno, y sobre todo del petróleo.

En medio de un estado permanente de crisis, con reformas constitucionales escandalosas, “referendums revocatorios”, golpes de estado simulados y un sin fin de artimañas, los asesores económicos del chavismo pudieron implementar las mas draconianas medidas macroeconómicas destinadas a fortalecerse frente a la gran finanza internacional.

Como sucede en este tipo de economías, el desmantelamiento del empresariado nacional, la expansión de la burocracia y el parasitismo destruyeron el mercado interno. Al no haber recursos, los programas sociales destinados a sostener económicamente a los sectores parasitarios de Venezuela llegaron a su máximo auge. Y como ningún gobierno subsiste sin dinero, no había otra forma de financiar la burocracia mas que obteniendo dólares en el exterior.

La acumulación de capital en dólares se convirtió en el único fin del “socialismo del Siglo XXI”, lo cual no es otra cosa mas que capitalismo llano y puro.

Los asesores chavistas han sido fundamentales en la construcción del orden internacional instituido formalmente por George W. Bush desde el 11 de septiembre de 2001. La crisis venezolana, ha hecho caer los precios del petroleo y otras materias primas en beneficio de los países desarrollados, a los cuales el régimen de Maduro ahora compra masivamente los bienes de consumo que Venezuela ya no produce.

La derecha mexicana no ha comprendido que mientras más se presente la figura de AMLO como anti-capitalista, anti-yanqui, anti-neoliberal, etc. más se encumbrará en el poder a la gran finanza internacional. Los líderes sindicales priistas están ya preparados para recuperar su posición de preponderancia y para lograrlo pactarán con quien sea necesario.

México no puede seguir siendo rehén de los grandes monopolios financieros. Andrés Manuel López Obrador ha anunciado reiteradas veces que su proyecto es desarrollista, que pretende reactivar las industrias, el mercado interno y que es voluntad de su movimiento reducir la dependencia hacia el extranjero, lo cual nada tiene que ver con el modelo venezolano.

México no puede seguir siendo rehén de las cúpulas extranjeras. El nuevo gobierno, tendrá que acatar el mandato popular.